El verano trae consigo temperaturas elevadas que pueden suponer un riesgo para la salud, especialmente en las personas mayores. En Bel Edad cuidamos cada detalle para proteger su bienestar también durante la ola de calor. Te contamos cómo hacerlo.
¿Por qué el calor afecta más a las personas mayores?
A medida que envejecemos, el cuerpo pierde capacidad para regular su temperatura. Esto hace que los mayores sean más propensos a la deshidratación, golpes de calor y fatiga térmica, incluso sin darse cuenta. Además, algunas enfermedades crónicas o medicamentos pueden agravar el riesgo.
Consejos clave para protegerlos del calor
1. Hidratación constante
- Ofrecer agua fresca cada pocas horas, incluso si no tienen sed.
- Evitar bebidas con cafeína o alcohol.
- Se pueden usar infusiones frías, caldos suaves o zumos naturales sin azúcar.
2. Ropa y entorno adaptados
- Usar prendas claras, ligeras y de algodón.
- Mantener la vivienda fresca: persianas bajadas en las horas de más sol, ventilación cruzada o ventiladores.
- Evitar salir a la calle entre las 12:00 y las 18:00 h.
3. Alimentación ligera y nutritiva
- Platos frescos como ensaladas, gazpacho o fruta de temporada como sandía o melón.
- En Bel Edad Sabores, adaptamos nuestros menús diarios con recetas equilibradas, ligeras y seguras para combatir el calor sin renunciar al sabor.
Recuerda que en Bel Edad disponemos de un servicio de comida a domicilio para mayores, con menús saludables y adaptados a las diferentes estanciones del año. Más información sobre Bel Edad Sabores
4. Rutina tranquila
- Planificar actividades cognitivas o físicas en las horas más frescas del día.
- Descansar más si lo necesitan y evitar esfuerzos innecesarios.
No solo cuidados: también acompañamiento
En nuestras residencias, centros de día y con el servicio de Bel Edad Sabores, velamos no solo por la salud física, sino también por el bienestar emocional. Nuestros equipos observan si el mayor está hidratado, cómodo y bien atendido cada día.
Resumen práctico para familiares
- Agua cada 2–3 horas
- Comidas frescas y ligeras
- Evitar las horas de más calor
- Revisar signos de deshidratación (sequedad, confusión, cansancio)
- Consultar con el médico ante síntomas persistentes





