En Bel Edad Canigó seguimos reforzando nuestro compromiso con el bienestar de las personas mayores y de toda la comunidad. Por eso, desde este verano, nuestra residencia en Abrera se incorpora a la red de refugios climáticos habilitados por el Ayuntamiento.
Estos espacios seguros están pensados para protegernos de las altas temperaturas durante los episodios de ola de calor, especialmente a las personas más vulnerables: personas mayores, niños, personas con enfermedades crónicas o en situación de fragilidad social.
¿Qué es un refugio climático?
Un refugio climático es un espacio accesible y climatizado que ofrece confort térmico y seguridad ante temperaturas extremas. Cuando el Ayuntamiento de Abrera activa la alerta por ola de calor, Bel Edad Canigó abre sus puertas como refugio, ofreciendo un entorno fresco, seguro y accesible para quien lo necesite.
¿Quién puede utilizarlo?
Está especialmente pensado para:
Personas mayores
Personas con enfermedades crónicas
Bebés y niños pequeños
Personas con pocos recursos
Mascotas acompañadas de sus dueños
Además de nuestra residencia, el Ayuntamiento recuerda que también pueden utilizarse como refugios climáticos el Mercado Municipal de Abrera y el Centro Acuático Municipal (CAM) durante su horario habitual.
Consejos para protegerse del calor extremo
Tanto en casa como en la calle o el trabajo, seguir unas pautas básicas puede marcar la diferencia:
Hidratación frecuente, incluso sin sed.
Permanecer en espacios frescos o climatizados.
Ropa ligera, transpirable y de colores claros.
Evitar actividad física intensa en las horas centrales del día.
Refrescarse con paños húmedos o duchas frías.
Prestar especial atención a las personas mayores que viven solas.
¿Cómo actuar ante un golpe de calor?
Los síntomas pueden incluir: dolor de cabeza, confusión, piel caliente pero seca, mareo, debilidad o incluso pérdida de conciencia. En ese caso:
Aleja a la persona del foco de calor.
Quita ropa innecesaria.
Refresca con agua y mejora la ventilación.
Llama inmediatamente al 112.
💛 En Bel Edad Canigó, cuidar también es acoger. Y formar parte de esta red de refugios climáticos es una muestra más de que nuestro compromiso con las personas mayores va más allá de los cuidados del día a día.





